La negra no se deja

Se acurruca en los espacios de entrada a los comercios. A lo lejos sólo parece una bola de pelos. Es negra. Se le esconden los ojos y duerme sin noción del tiempo.

Distingue personas. No a cualquiera le da parte. Tiene sus consentidos y sabe eligir a quién despreciar. Existe un funcionario que al pasar por esa esquina, ella le dedica de manera especial, sus más sonoros ladridos.

Muchas veces pensé en recogerla. Si no llevarla a mi casa, al menos buscarle un refugio. Pero nada. Ella es feliz. Come carne de la mejor. Come verdura de la mejor. Toma agua al antojo. Todos los comerciantes la aprecian y parece que es la mejor vigilante a la redonda.

¿Y nadie la ha bañado? Pregunté al vecino más próximo de ella.

- "No Werita. La negra no se deja".

Esa es la respuesta de La negra. Compañera de camino al trabajo, amiga que conoce la vertiginosa libertad de escoger noche tras noche, sus propios techos.

Cuéntame mamá

Estos versos son de Gilda Rincón. Ella interpretó y cantó junto con sus hermanos, lo que fue hace 29 años mi música favorita.

Cuéntame, cuéntame
cuéntame mamá.

Cuando la lámpara termina de brillar
¿Dónde guarda su luz
dónde la esconderá?

Cuéntame, cuéntame.
cuéntame mamá.

Mira si mis ojos cierro mamá,
puedo yo a los astros todos volar,
y también pensándolo,
dentro de esta oscuridad,
todos los astros,
todos los soles,
vuelven a brillar.
Porque mi frente,
tras de mis ojos,
otro mundo hay.

Cuéntame, cuéntame,
cuéntame mamá.

¿Quién fabrica la luz
y quién la oscuridad?
Si la lumbre del sol
¿Es de leña o de gas?

Cuéntame, cuéntame,
cuéntame mamá.

Di si el agua que la lluvia nos da
¿De las nubes o la luna vendrá?
¿Por qué cuando veo llover
veo la luna oscurecer?
Como si sola,
como si triste,
quisiera llorar.

Cuéntame, cuéntame
Cuéntame mamá.

Cuando yo soy feliz
y tu cerquita estás
Dentro del corazón
¿Quién cantándome está?

Cuéntame, cuéntame
Cuéntame mamá.

Habitante de mar


¡Gracias!

¿Quiénes son los fariseos?

Pherishim, tal su plural. Los Pherishim eran el núcleo de la religión Pharash. Dentro de las sectas del judaísmo, ellos habían conseguido ser los más influyentes, y por lo tanto, alcanzar los altos puestos del Sanhedrín (junto con los saduceos y los herodianos) y del gobierno religioso de sus épocas les era un logro normal. El nombre "fariseo" apareció por aquellos tiempos "intertestamentarios" de Juan Hircano(135-105/04 a.C,).


"La desgracia Pharashim" en La Monja Guerrillera

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Textos de libertad

El sueño de la razón produce monstruos. Goya

Múltiples voces se levantan con un trozo de verdad entre sus labios. Algunos lo guardan a dentelladas, mientras otros le tragan con mentiras. Oleadas de fuego y sangre escupen a mis ojos que lagriman.

Ante el dantesco cuadro de la libertad de hablar, de decir, entre miles de gritos, aprecio una silueta, la persona en sí, la tenue figura del que ama, aunque sabe. Las ideas van y vienen en movimientos pendulares, zigzagueantes, rugen, como una avalancha que atropella a los más débiles, en un flujo incesante de tormenta, que carcome aspirando los sentidos y con ellos, realidades.

Alejandro Vázquez. Caconfonía en La voz en el desierto.

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Textos de guerra

Iniciado apenas en las filas de ágape, nuestro héroe de carne y hueso se había entregado a los sufrimientos del amor que no violenta, bondadoso, lleno de aceptación, sencillo, que no se afana por lo indebido ni busca satisfacer sólo lo suyo, apacible, que no guarda rencor, que no celebra ni coopera con la injusticia y que abraza la verdad. Amor despierto que se decide ingenuo, se hace niño vulnerable y todo lo sufre, lo soporta, lo cree y lo espera. Amor siempre nuevo, siempre fresco, que nunca deja de ser (1). Difícil es la disciplina del amor para los soldados que en sus filas se alistan.
Claudia Lama en Otro Ángulo

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¡Altares en orden!

Banksy


Dedico esto a quienes se persignan y se indignan con el rubor de los "santos" al saber que McDonalds se une a una Cámara de Comercio de la comunidad gay.

De repente, en medio de la asquerosa liturgia del culto al dinero, se da por advertido que no todos tienen la misma condición de su ofrecimiento en los altares del mismo dios.

Y cómo se asustan.

No por la explotación humana, no por la inequidad, no por la injusticia, no por la desigualdad de los recursos, no por el servilismo de quien vende su dignidad, no por la indiferencia ante las consecuencias ambientales, no por la violencia simbólica del capitalismo mediático, no por la generación de riqueza a punta de sangre.

Se asustan porque quieran hacer más dinero otros.

Se asustan porque puedan ganar más poder otros.

Otros, que no comparten (*) una orientación sexual ni identidad grupal como la suya.

Ay.

(*) ese es el supuesto.

Ahí entre letras

"La lluvia no me calma
del cuerpo esta fiebre"


Leer poema completo:
Oración para pedir la guerra
J. Francisco Arriaga
México, Frontera Norte.
11 de abril del 2008.

Una palabra aprendida

Carajo

Una palabra tardía.
A los dos.
A los 3, 4, 5, 6;
a los 8, 9, 10,
y otros seis.

Treinta y uno:
Carajo.

En cada año, daño: tres.

Sólo tres sílabas simples,
tres consonantes fuertes:

Ca-ra-jo.

Síntesis bendita
de la indignación
debida,
de vida,
sentida:

Carajo.

Adiós frigidez emocional, adiós.

Muchas gracias por las compañías para dar soporte a este adiós y un lamento profundo por los despedidos (para quienes este adiós es insoportable hasta nombrarlo).

Escozor. Esa es la palabra.
Es dolor que arde, irrita, penetra,
se prolonga sin respeto al calendario.
No me quiere. Me lastima.
¿Y luego qué?
Ya me caducó el inútil:
"Bien. Haré que no te necesito".
Reconozco el dolor. No evito sentirlo.
Quiero vivir esa clase de perdón genuino
que no me distancie de mí misma.
No quiero el perdón que congela lo que siento
para luego volver a recibir de súbito y con violencia,
la carga de lo negado;
tan susceptible al calor de la circunstancia.

Enséñame a perdonar con un ejercicio sano de la memoria.
Enséñame a amar sin olvido.
Enséñame a vivir toda la magnitud del tiempo
en cada preciso momento.

Libérame de la encrucijada, la riña,
el frentazo con las apariencias de eternidad.
Clávame la venganza.
Sopla sobre el vapor de esta rabia.
Dame el sostén de tu madero.

Quiero ese lugar,
el que me hiciste sólo Tu,
desde ahí,
colgado,
despreciado,
humillado,
desgajado.

Llena mis vacíos con la llenura volcada en el Tuyo.
Que ahí en Tu grieta, Tu pena, Tu herida,
quede escondida, inundada, fundida;
sin más vida,
sin más dinámica,
sin más rostro,
si más trayecto,
sin más destino,
que el Tuyo.

Mi absoluto

Je ne te dirai point les raisons que tu as de m´aimer.
Car tu rien, as point. La raison d´aimer, cést l´amour

A. Saint-Exupéry. De la citadelle.

Resonancia de Vida VI

Lo sentó en una silla como todo un señor. Le sostenía su manita porque con seis meses no hay cómo llenar ese gran mueble y poco a poco se iba de lado.
Nosotras platicábamos. Con mi grabadora en mano, seguía el tono flexible de su cálida amabilidad.
Esta madre de piel morena, grandes ojos cafés y complexión del sureste no necesitaba mayor provocación para la plática. Mis preguntas fueron sólo un pequeño tirón de un gran hilo. Terminamos la entrevista y ella seguía con inmensa disposición a invitarme a su vida.

Cuando el pequeño se inquietó, ella lo llevo a su pecho y lo durmió entre la delicia de la leche materna. El chiquito marcó el aire con el sonido de sus labios succionando feliz ternura.

La imagen de su abrazo materno tendría otra lectura si no supiera que esta madre fue huérfana. Ella vivió los azotes del alcoholismo paterno, del maltrato infantil, del abandono. De esa típica historia roída por la vileza del egoísmo y la malicia humana. Luego, como continuación predecible de una infancia azarosa, vivió el desgaste de un matrimonio accidentado y otras múltiples expresiones del machismo mexicano.

¿Pero cómo voy a permitir que mi hija tan linda se meta con un borracho?. -Me decía.
-¿Tanto sufrir para que mis hijos no mejoren?.
-No. Que ellos aspiren a lo grande. Que sean profesionistas y personas de bien, persistentes, felices. No menos, que ya sufrimos mucho.

El chiquito sonreía desde sus brazos. Ahí se sabía amado.

La resonancia del perdón y la misericorida recibida se hacía patente.

Miraba sus ojos de seis meses de estreno y yo imaginaba. Si acaso este chiquito no tendrá un curso de vida perfecto o indoloro, en definitiva, la fatalidad de la predicción sobre su trayecto ya sufrió el trastorno de Su misericordia.

Little girl blue

A la pequeña niña que no supo llorar.


Oración de una puta

Phillip Yancey ilustra su libro "La oración ¿hay alguna diferencia?" con varias historias personales que a manera de resonancias de vida, evocan un sentir muy especial sobre la oración. Es el tipo de sentir que no cabe en la elaboración de una teología, un devocional o manual de oración. Cito este ejemplo porque me cimbra la fragilidad del Dios Todopoderoso ante el alma que se sabe frágil. Esta historia es de "Hilda". Una Rahab valiente del Dios entre nosotros.

"Mi familia en Costa Rica no tenía dinero, así que cuando yo tenía cuatro años mi madre me vendió como esclava sexual. Los hombres pagaban un montón de dinero por hacer lo que querían con los niños. Por lo tanto, mientras otros niños de mi edad iban a la escuela, yo trabajaba en un prostíbulo, entregándole todas las ganancias a mi madre. Toda mi vida me sentía fea y sucia, avergonzada. Aprendí a beber licor y a usar cocaína muy temprano, como una manera de embotar el dolor.

Cuando era adolescente tuve dos hijos propios. Mi madre me los quitó, diciendo que una persona mugrienta como yo no podía criar hijos. Desde entonces trabajé más duro para ganar dinero para sostener a mis hijos. Era la única manera en que podía mostrarles mi amor.

Con el tiempo los padrotes empezaron a exigirnos cada vez más a las prostitutas. A veces trabajaba doble turno, recibiendo hasta a cien hombres al día. Los hombres se alineaban fuera de la puerta y yo tenía solo diez minutos con cada uno.

Un día un cliente se enfureció porque no quise hacer lo que pedía. Me amenazó con un puñal, luego me golpeó con un bate de béisbol, partiéndome la cabeza. Me llevaron al hospital y permanecía acostada en una cama planeando matarme. Tal vez si solo desconectaba los tubos que me habían colocado...

Por último, me arrodillé junto a la cama y le supliqué a Dios. Quería de alguna manera escapar de la prostitución, llegar a ser una madre real para mis hijos. Dios contestó esa oración con un milagro. Me dio una visión. En realidad vi las palabras "Busca la fundación Rahab". Casi ni sabía leer y escribir, y no conocía la palabra Rahab. No es una palabra común del español. Sin embargo, una de las enfermeras me ayudó a hallar el número telefónico, y llamé.

El teléfono timbró y timbró, y yo oraba: "Señor, si en realidad existes, haz que alguien conteste el teléfono". Finalmente una mujer llamada Mariliana respondió. Según resultó, era la directora de Rahab, la cual estaba cerrada por el día, pero ella había pasado para recoger algunos papeles.

"Necesito ayuda", le dije a Mariliana. "Estoy muriéndome. Ya no aguanto más". Ella me dijo que Dios me amaba y que no me dejaría sola. Me iba a ayudar para que dejara la prostitución y empezara una nueva vida. Unos pocos días más tarde me llevó a su casa, todavía lesionada y vendada, cuando salí del hospital. Me recibió con un enorme abrazo y dijo: "Aquí estás segura, Hilda". Me dijo que Rahab era el nombre de una prostituta en la Biblia que llegó a ser una heroína.

Casi ni podía creer la esperanza en la cara de Mariliana. Me parecía que todo era un sueño. Ella me dio una cama limpia, flores para mi cuarto, y una promesa de que ningún hombre me acosaría. Me presentó a las otras mujeres que habían dejado la prostitución. Me enseñó cómo ser una madre real, y ahora estoy estudiando un oficio para vivir para la gloria de Dios."

Himno desGracia

Este himno lo cantan sin mayor problema una multitud de gente sin frontera territorial ni temporal. Aburre la cantaleta. Pero como desgraciadamente no sólo se trata de no estar aburridos y al final, lidiamos de asuntos de Vida y de muerte, vale la pena recordar una y otra vez lo ridículo y desentonado que suena de principio a fin este sencillo himnito.

Yo soy salvo.
Yo amo a Dios.
Yo sirvo a Dios.
Yo soy siervo de Dios.
Yo tomo la carga del servicio.
Yo bendigo a las personas.
Yo sirvo a la gente.
Yo amo a la gente.
Yo obedezco.
Yo me someto a los líderes.
Yo leo la Biblia.
Yo sé leer la Biblia.
Yo oro.
Yo se orar.
Yo alabo.
Yo se alabar.
Yo soy fiel.
Yo siento lo correcto.
Yo pienso lo correcto.
Yo vivo lo correcto.
Yo me arrepiento lo suficiente.
Yo soy humilde.
Yo conozco la voluntad de Dios.
Yo me asocio con la gente correcta.
Yo se como vencer el mal.
Yo sé cómo se hace el bien.
Yo soy guía de los perdidos.
Yo tengo poder de Dios.
Yo soy tu líder.

Le preguntaron a Edith Piaf:

¿Usted ora? (1)
Si -dice Edith.

¿Por qué?
Porque creo en el amor.


Parece simple la respuesta de Piaf pero no lo es: sintetiza y afirma la hermosura de lo terriblemente complejo del amor. La complejidad que al consumirse en lo concreto, por la claridad de los actos amorosos queda el amor siempre simple.

Oramos porque el amor cimbra y en la oración quedamos vinculados.

Buscamos ser atados al origen del amor a través del otro, con el otro, con las cuerdas que ofrece el lenguaje imposible de consumarse sólo en meras palabras.

¿Orar porque se cree en el amor parte de reconocer que el Amor es Palabra?.

(1)Así lo muestran en la película "La vida en rosa".