Youssef es un hombre sensible que por ser ciego desde niño, extiende su mirada a través del tacto. Recorre con ansiedad sus manos por el papel perforado del lenguaje braile. Se esfuerza para presentar-se y hallar-se en el mundo, tocar el alma humana y expersarse através de la literatura.Youssef es profesor de letras en la universidad, padre de una pequeña niña, esposo, querido de una comunidad iraní. De pronto, un mal se añade a su ceguera: el diagnóstico de un tumor en la córnea le exige más pruebas clínicas. Así que Youssef se ve obligado a viajar y tratar de salvarse la vida. Entonces se despide de sus amigos y familia en Irán y viaja a Francia para atenderse en un hospital. Ahí los médicos le explican que no hay mayor malestar en sus ojos, pero sobre todo, los médicos descubren que hay remedio para su ceguera.
Después de un trasplante de córnea y sin el aviso de que podría recuperar la vista, de súbito, Youssef expresa su conmoción al ver la luz, ya con la vista recuperada. Así que se quita el vendaje, abre sus ojos, se levanta, comienza un nuevo trayecto.
Todavía en el hospital, con sangre en los ojos, lleno de lágrimas, Yousseff se mira por vez primera en el reflejo de un cristal. Queda estupefacto. Sigue llorando. Se mueve como un niño, estrena movimientos, amplía su mirada, se descubre, se le transforma el propio rostro. A partir del "poder ver" cambia también su cuerpo y expresión.
Al llegar al aeropuerto, una multitud de familiares y amigos le esperan. Aplauden, le celebran. Él sólo mira. Se detiene y reconoce, se pierde en el detalle de cada gesto, los rostros se le presentan como paisajes en los que habrá que andar desconocidos trayectos. Mira el rostro de su madre, reconoce a su esposa, se sorprende ante la tierna mirada de su pequeña hija (esta escena es el trailer de la película que pueden observar en el vínculo que dejo al final de este escrito; ni una palabra, sólo música y la secuencia, pero se dice tanto).
Mientras Youssef redescubre el mundo y a sí mismo, al estrenar la mirada, a lo largo del periodo de "gracia" en el que Youssef puede ver, las escenas y secuencias aparecen como regalo para el expectador, con una fotografía exquisita, con detallismo, pero con la sencillez ante el horizonte inmenso que puede tener una pequeña hormiga en su lago recorrido. Los temas de las escenas son simples: luces coloridas de la calle a través del cristal mojado del auto, la nieve al caer, la montaña, los árboles, las hojas al viento, las fotografías de familiares, la luz de los truenos en una tormenta eléctrica, las texturas, las chispas, el fulgor colorido del metal fundido.
Como ocurre en otros sentidos, el gozo descubierto que le provoca "poder ver" le lleva a sufrir tristezas y reconocer límites que antes no había experimentado. Se da cuenta que había sido tratado con lástima durante toda su vida. Se horroriza de su fragilidad y grado de dependencia. Yousseff entonces rechaza los gestos maternos que le acostumbra dar su esposa. Comienza a desear a otra mujer. Repudia su casa, habla en un tono que enferma a su propia madre. Rechaza y quema sus anteriores escritos.
Yousseff despliga el coraje y enojo de quien mira en lo que es, las posibilidades que no son.
En ese punto de detestar su vida, sin mayor explicación, Yousseff vuelve a perder la vista.
Yousseff rechaza el trato anterior. No se permite ser el ciego de antes. Expone su vida a la muerte. Divaga, camina a tientas, llora, se golpea, persiste andar sin ayuda, parece demente.
Cuando al fin, en la noche lluviosa logra llegar a su casa, Yousseff se muestra con suma desesperación: su vida se le fue. No hay más. Ni familia, ni escritos, ni la vista ya experimentada. Nada. Yousseff se sumerge en una fuente, busca bajo el agua entre los deshechos algunos de sus escritos. Encuentra el libro ansiado: lo abre y comienza de nuevo a mirar con el tacto.
Se arrodilla, lee, y con ese tono en el que no hay gran cosa qué decir, reza:
Dios, permiteme una oportunidad para iniciar mi vida, otra vez.
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Las cenizas de la luz (según traducción al español, en México)
"The Willow tree" del director iraní Majid Majidi.
Más datos del film aquí.












6 olas marinas:
que bueno!!! veré si la consigo por acá, gracias por la reseña, abrazos
Hermoso, muchas gracias.
Anyul, por ahí hay varias "recetas" para conseguirla no importa donde estés. Je. Recomendada para teólogos como vos. Abrazos.
Gusmar, lo que logra Majin en esa película refleja hermosura, es cierto, pero no todo es lindo ni amable para reconocer. Como muchas otras pelis, ésta no se recomienda para cualquier o todo momento. Otro abrazo.
Bueno que bonito sabes en mi ciudad capita hacen un ciclo de cine y solo una vez coincidí ni modos,,,,algún día la veré.Un abrazo desde la sierra de Oaxaca.Gustavo
Que excelente comentario. Buscaré la pelicula en los escondrijos de la piratería de Lima ;-) donde de hecho está...
Muchos saludos,
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