Poesía según Kierkegaard

"Qué es un poeta? Un hombre desgraciado que oculta penas hondas en su corazón, pero cuyos labios están hechos de tal manera que los gemidos y los gritos, al salir por ellos, suenan como una música bella"...."Le pasa lo que a la infeliz víctima atormentada a fuego lento dentro del toro de Falaris: sus gritos no podían llegar a los oídos del tirano para aterrorizarle; para él sonaban como música dulcísima"
Sören Kierkegaard en Diapsalmata

H-ora! (5)

Escenario de oración*

Frente a unas grandes, muy grandes cataratas. En un mirador. Estoy con una amiga.

Ahí, justo en la mitad de la inmensa caída de agua, una pequeña ave cruza la cortina de bruma. Con toda su fragilidad, vuela dejándose caer como si la arrastrara el agua en caída libre; en un instante remonta el vuelo y  sale disparada de la catarata. Repite la hazaña.

Escucho: -Segura que estas bien, Carolina?
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* No la oración en sí. Lo que oré y cómo oré queda "tras la puerta". El desenlace que oré-viví después -sea con lenguaje de palabras o actos-, no es parte de este escrito.

H-ora! (4)


Escenario de oración*

En el balneario comunitario de un poblado ñhañhú de Hidalgo. Muy cerca de Ixmiquilpan. Ella es una mujer artesana como todas las demás, con quienes comienzo a comer.
Conversamos. Nos reconocemos.

¡Eres mi hermana!
me dice.

Tras el abrazo, lágrimas.
Seguimos comiendo.
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* No la oración en sí. Lo que oré y cómo oré queda "tras la puerta". El desenlace que oré-viví después -sea con lenguaje de palabras o actos-, no es parte de este escrito.

H-ora! (3)


Escenario de oración*


Llega por primera vez a esta congregación a la que recién asisto. Ella llevaba 16 años deseando tener un hijo. Contra todo pronóstico y diagnóstico espiritual sólo veo dos cosas: hoy anda por ahí con una gran panza y una gran sonrisa.


* No la oración en sí. Lo que oré y cómo oré queda "tras la puerta". El desenlace que oré-viví después -sea con lenguaje de palabras o actos-, no es parte de este escrito

H-ora! (2)

Escenario de oración*

En el puerto de Almerías, sur de España. Dos mujeres marroquíes se despiden: se besan las mejillas una, otra, otra, otra y otra vez. Irrumpen en llanto, se abrazan, se despiden.

* No la oración en sí. Lo que oré y cómo oré queda "tras la puerta". El desenlace -sea con lenguaje de palabras o actos- que viví después, no es parte de este escrito.

H-ora! (1)

Escenario de oración*

En el consultorio del ginecólogo. Cuando, después de usar el ultrasonido, dijo:
"Debíamos escuchar el latido de un corazón"

* No la oración en sí. Lo que oré y cómo oré queda "tras la puerta". El desenlace con lenguaje de palabras y acciones que viví después, no es parte de este escrito.

Escenarios de oración

No creo ya, que ore sólo si adopto posturas o fraseos particulares. Ni en el atrio católico-romano -donde se enciende aquella velita roja-, ni en la reunión semanal de la congregación evangélica -donde se levanta la voz y se postran en ritmo colectivo-, me siento convocada a la oración. De hecho, no hallo algún lugar en particular, que de por sí, me convoque a orar .

¿Y cómo orar y ser atraída a una persona que jamás he visto y oído con estos ojos y estos oídos?. Sé que no inauguro nada con esta pregunta. Pero igual me pregunto. Que si orar es una postura del lenguaje y un movimiento del alma para re-orientar-se, enfocarse en la eternidad que nos habita; quisiera conocer mejor cómo pronunciar lo que apenas reconozco que pronuncio. ¿Para qué saber el "cómo"?. Quiero escuchar mejor.

En ese preguntar-me, me reconozco en oración en escenarios que poco tuve que ver para construirlos; escenarios en los que sin excepción, hay otras personas y movimientos del alma; otros, siempre los otros como puentes y altares. Y con otros, el amor de Jesucristo -que con ternura sutil pero firme-, hace vibrar aquellas fibras del alma y del cuerpo, en las que ancló su Palabra y Presencia. Y entonces,  tantas veces sin conciencia siquiera, hay oración.

En las siguientes entradas estaré escribiendo de manera brevísima sobre esos escenarios de oración. Es un ejercicio mío para recuperar lo vivido, para seguir esta búsqueda y para invitarles -a ustedes que me acompañan con su amistad y lectura- a reconstruir escenarios.